España y Holanda siempre han estado vinculadas de una u otra manera. Históricamente, después de eternas guerras por soberanías y terrotorios, y futbolísticamente, por ser España el lugar donde han triunfado los mejores jugadores holandeses de la historia (con permiso de Bergkamp). Afortunadamente, los vínculos militares terminaron hace algo más de 300 años. Sin embargo, en lo que al balompié se refiere, la penísnsula continúa siendo el principal destino de exportación para la prolífica cantera holandesa.

A principios de la década de los 70, el fútbol holandés controlaba el continente. El Feyenoord y el Ajax, por partida triple, coparon cuatro ediciones consecutivas de la Copa de Europa. El glorioso equipo de Ámsterdam, en aquel entonces, tenía en sus filas a jugadores de la talla de Krol, Johnny Rep, Neeskens y el mítico Johan Cruyff. Por otro lado, la selección de fútbol de los Países Bajos maravilló al mundo con la práctica de su fútbol total, exactamente el mismo que se practicaba en al Ajax. Fue Rinus Michels el que planteó un estilo de juego fluido, ofensivo y vistoso, primero en el club holandés y un par de años más tarde como seleccionador de la inolvidable naranja mecánica. Si bien es cierto que perdieron dos finales consecutivas en los mundiales del 74 y el 78, nunca se olvidará a aquel equipo que en el 74 pasó por encima de Brasil, Uruguay y Argentina y que sólo puedo ser detenido por la Alemania de Beckenbauer, Breitner y MÏller. Los dos Johan, Neeskens y Cruyff, fueron el alma de aquel equipo, con permiso de los hermanos Van De Kerkhof y los ya mencionados Rep y Krol.
Fue precisamente en el año 1974 cuando se produjo el primer éxodo de jugadores del Ajax rumbo a España. Neeskens recaló en el FC Barcelona sólo un año después de que lo hiciera su tocayo Johan Cruyff. Ambos estarían de nuevo a las órdenes de Rinus Michels, esta vez con la casaca blaugrana. El Barcelona ganó una liga 14 años después de la última y, por si fuera poco, se ganó 5-0 al eterno rival, el Real Madrid. Johnny Rep, por su parte, dejó el Ajax en 1975 para fichar por el Valencia.
Una década después de la marcha de Cruyff como jugador el, posiblemente, mejor jugador de la historia (opinión personal, que quede claro), volvía a Barcelona, esta vez como entrenador, acompañado del recordado Tonny Bruins Slot, que llegó pocos meses más tarde. A partir de aquí, son de sobra conocidos los éxitos del holandés, que apostó por un fútbol similar al que le había encumbrado en el Ajax y en la selección orange, con la curiosidad de que el plantel nacional de aquellas plantillas barcelonistas estaba formado por jugadores vascos. El Barcelona de Cruyff se convirtió en un equipo de leyenda.
Ronald Koeman fichó por el Barcelona en 1989, convirtiéndose, junto a Maradona, en el jugador más caro de la hitoria del club (más 1.000 millones de las antiguas pesetas pagó el club catalán al PSV). El rendimiento de Koeman es por todos conocido, pero no así el de Richard Witschge, apuesta personal de Cruyff. El talentoso holandés llegaba a Barcelona después de haber sido el líder del Ajax en años anteriores. Sin embargo, tener por delante como titulares a Laudrup y a Bakero no era nada bueno para nadie, y el joven centrocampista se marchó, apenas un par de años después, al Girondins de Burdeos. Jordi Cruyff, hijísimo de Johan y que únicamente guardaba similitud con su progenitor en el apellido, se incorporó a la plantilla del primer equipo en 1994.
En 1996, con la llegada de Sir Bobby Robson al equipo acompañado de un joven José Mourinho, ambos procedentes del Oporto, se produjo un pequeño parón de importaciones holandesas. El club, en aquel momento, prefería a jugadores de habla portuguesa, por lo que llegaron jugadores como Ronaldo, Vítor Baía, Giovanni y Fernando Couto. Sin embargo, en 1997, Louis Van Gaal sustituye a Robson en el banquillo blaugrana. El ex entrenador del Ajax trae con él a su segundo en el club ajacied, Gerard Van der Lem, aunque mantiene en el staff a Mourinho. Van Gaal llegaba a Barcelona después de haber hecho campeón de Europa a un grandísmo equipo con jugadores de primera línea en todas sus posiciones, los cuales, en su mayoría, salieron de Holanda el año siguiente. Cuatro de ellos destino Milan; el club rossonero pretendía hacer renacer el espíritu de aquel equipo con Gullit, Rijkaard y Van Basten, los Inmortales.
La etapa más orange del Barcelona, sin embargo, estaba a punto de comenzar.
La era Van Gaal
Los primeros fichajes de Van Gaal fueron Michael Reiziger y Winston Bogarde, pupilos del míster en su etapa ajacied y que llegaban de un Milan en el que no habían triunfado. Se fichó también a un desconocido (excepto para el bueno de Louis) Ruud Hesp, hasta el año anterior portero del Roda. El guardameta resultó ser el fichajes más económico de la era Van Gaal y el más rentable de todos, a pesar de que sólo estuvo en el club algo más de dos temporadas.
En 1998, segunda temporada del de la libreta en Barcelona, aparecen en la ciudad condal Patrick Kluivert, Boudewijn Zenden, Phillip Cocu y los hermanos De Boer, Frank y Ronald. El Barcelona se estaba convirtiendo en el nuevo Ajax: ocho tulipanes en la plantilla, la mayoría de ellsos titulares del primer equipo. Tan sólo un año después, Litmanen ficharía por el Barcelona que, aunque era finlandés, pertenecía al Ajax de Van Gaal, el cual este año también dispondría de Ronald Koeman como entrenador asistente.

Siete de ellos, al Barcelona
A principios de la presente década, y ya sin Van Gaal en el banquillo, se incorpora al equipo Marc Overmars, en un traspaso que le costó al Barcelona más de 30 millones de euros. Pero en 2002 Van Gaal se vuelve a sentar en el banquillo blaugrana, aunque sólo la mitad de la temporada y dejando unos resultados mediocres. Frank Rijkaard (que llegó con Henk Ten Cate y Frans Hoek) es el que ocupará su puesto desde 2003, devolviendo la ilusión a la afición con un juego cruyffista: fluido, descarado y ofensivo.Como buen holandés, ficha a dos jugadores que, a la postre, dieron un resultado magnífico: Gio Van Bronckhorst y Edgar Davids, ambos cedidos por Arsenal y Juventus, respectivamente. La presencia de Davids en el mediocampo blaugrana fue determinante, y los culés terminaron la liga a sólo dos puntos del campeón, el Valencia. En 2004 llegó al Barcelona con la carta de libertad Mark Van Bommel. El guerrero holandés, a pesar de pasar sólo una temporada en el club, dejó una huella imborrable en los aficionados culés por su entrega, su garra, su profesionalidad y… por la butifarra al Real Madrid. En 2006, el segundo de Frank, Henk Ten Cate, vuelve a Holanda como entrenador del Ajax, y su lugar junto a Rijkaard lo ocupa otro clásico azulgrana, Johan Neeskens.
En 2008, con la salida de Gio del club azulgrana, se cerró la época más orange de la historia del club. En los últimos dos años no ha habido ni un solo holandés en el equipo, y se ha preferido dar prioridad a la cantera.
El Real Madrid recoge el testigo
Sin embargo, y como en la vida, cuando uno va, el otro vuelve. Y en eso se basó el Real Madrid cuando en 2006 llegó a la presidencia Ramón Calderón. El ex presidente madridista prometió los fichajes de Kaká y Robben como baza electoral. Ese año no llegó ninguno de los dos, pero llegó el delantero Ruud Van Nistelrooy, y fue el que abrió la época orange en el club blanco, aunque bien es cierto que Clarence Seedorf ya había pasado por el club capitalino desde 1996 hasta 2000.
Arjen Robben no llegó hasta 2007, año en el cual también recalaron en el Real Madrid Wesley Sneijder y Royston Drenthe, que llegaba con el reconocimiento de haber sido nombado mejor jugador de la Euro sub21 de 2007. Un año después se cerró el fichaje de la estrella del Hamburgo, Rafael Van Der Vaart, y tan sólo unos meses después en el mercado invernal, del que llegaba como killer del Ajax, Klaas-Jan Huntelaar. En total, seis holandeses en la primera plantilla del Real Madrid.
Y si bien es cierto que en el Barcelona, por lo general, los tulipanes duraban algo más de tiempo, en el club blanco no han gozado de esa confianza, excepto en el caso de Seedorf. A día de hoy, no queda ninguno de los seis holandeses en el equipo. Ruud Van Gol, después de dos temporadas desgraciadas por culpa de sus lesiones, se marchó libre al Hamburgo a principios de año. Allí vuelve a golear, y este año lleva tres goles en dos partidos de la Bundesliga y otros tres en un solo partido de copa.
Huntelaar (víctima de los errores de la dirección deportiva del Real Madrid) se marchó el año pasado al Milan, habiendo permanecido sólo seis meses en España, mientras que Robben se convirtió en el mejor jugador de la Bundesliga después de su marcha al Bayern de Múnich. Al mismo tiempo que ellos se marchó Wesley Sneijder al Inter de Milán, a pesar de la negativa a vender del entonces entrenador del equipo, Manuel Pellegrini. El teórico bajo rendimiento del orange precipitó su salida al Inter de Mourinho, con el que el año pasado consiguió el triplete, siendo el mejor jugador de los nerazurri, y llegando con Holanda a la final del Mundial. Van Der Vaart, a pesar de demostrar su clase y trabajo cada vez que salía al campo y marcando goles decisivos, fue vendido al Tottenham por 11 millones de euros, para dejar su sitio en el campo a Özil o Canales. Y Drenthe, el holandés de menor calidad que ha pasado por la plantilla (y probablemente, por la liga española) se ha ido cedido al Hércules de Alicante.
Aunque con la llegada de Mourinho se prevé la formación de un clan de habla portuguesa (ya están Pepe, Marcelo, Kaká, Carvalho y Ronaldo), la plantación de tulipanes ya ha sido arrancada de raíz. Un paso efímero para algunos jugadores que han demostrado que se les podía haber exprimido un poco más.
El balance final
Hacer una valoración de la calidad y el rendimiento de cada uno de los holandeses que han pasado por los dos grandes de nuestra liga es delicado. Algunos de ellos, con una calidad demostrada, han fracasado en España, bien por decisiones tácticas o por motivos personales. Muchos de ellos triunfaron en otros equipos que usaban tácticas más acordes a su juego o a sus posiciones. Claro está que no es lo mismo jugar en la Eredivisie que en la liga española.
La presión a la que se vieron sometidos algunos jugadores con sus fichajes fue más que injusta. Después de la final de la Champions de 1995, con victoria del Ajax por 1-0 contra el Milan, gol de Kluivert incluido, la mayoría de sus grandes jugadores abandonaron el equipo. Se fueron a ligas de primera línea, y en ellas se les exigió que rindieran al mismo nivel que en el equipo ajacied.

Cuando Reiziger formaba parte del equipo de Ámsterdam, era considerado uno de los mejores laterales derechos del mundo. Era un perro de presa, rápido, perfecto al corte y que no tenía miedo de subir por la banda. Cuando fichó por el Milan fue para suplir la baja de Christian Panucci y no sólo no lo consiguió, al tener que competir con el aún útil Tassotti, sino que además fue duramente criticado por su falta de forma, junto a Edgar Davids. Cuando recaló en el Barcelona, fue el lateral titular durante siete temporadas, y su redimiento fue discreto.
En el Barcelona no fueron de rendimiento salvable, ni mucho menos, Bogarde, Witschge, Zenden Y Ronald De Boer. El primero llegó también al Milan con la vitola de ser un rocoso defensa que podía jugar de central y de lateral izquierdo. Efectivamente, rocoso era, pero desgraciadamente tenía la misma velocidad que las piedras. Cuando fichó por el Barcelona, que a priori no lo quería, lo hizo como parte del pack ex Milan, junto a Reiziger. Caso similar el de Ronald De Boer, el gemelo flojo. El Barcelona iba directo a por Frank, que era un defensa de calidad y más que solvente, pero el Ajax insistió en meter a Ronald en el trato y el club blaugrana tuvo que aceptar. Richard Witschge, como ya hemos comentado, no logró superar la calidad de lo que había, con el artista Laudrup y el bregador Bakero. Y Bolo Zenden… pues no se puede decir mucho de un jugador que tuvo que aprender a centrar cuando llegó a Barcelona.
Casos diferentes son los de Davids, Kluivert y Hesp. Davids llegó como revulsivo para el mediocampo de Rijkaard, y lo hizo más que bien. El equipo logró consistencia y logró el subcampeonato. Cuando le ofrecieron renovar, y hacer efectiva la opción de compra con la Juventus, Davids se negó y fichó por el Inter de Milán. Kluivert goleó para el Barcelona durante cinco años; en el sexto, su baja forma y sus problemas extrafutbolísticos provocaron su salida del club, rumbo al Newcastle. Ruud Hesp, que costó únicamente 300 millones de pesetas de la época, se convirtió en el portero del Barcelona casi tres temporadas. Si no se quedó más fue, únicamente, porque llegó al club con 32 años.
Por otro lado, Van Bommel y Van Bronckhorst dieron un resultado más que aceptable. El primero, como ya hemos comentado, sólo estuvo un año, pero durante ese período hizo olvidar, salvando las distancias, a Davids. El segundo fue dueño y señor de la banda izquierda del Barcelona durante cuatro años, y dejó un muy buen recuerdo en la parroquia culé.
Sin embargo, de todos los holandeses que han pasado por el Barcelona, hay cuatro que dejaron marcas imborrables: Cruyff y Neeskens, por un lado, y Koeman y Cocu por otro.
Cruyff es santo y seña del club. No ha habido nadie como él ni lo habrá, probablemente. Su juego, su liderazo e, incluso, sus polémicas, han hecho de él un jugador histórico. Muchos se atreven a decir, incluso, que no hubiera sido tal si no hubiera tenido a Neeskens cubriéndole las espaldas. Sea como fuere, ambos formaron una dupla difícil de olvidar en Barcelona. Koeman, por su parte, fue un ejemplo de estabilidad y fortaleza. Estuvo seis años en Barcelona, jugaba de defensa central y promediaba más de 10 goles por temporada, merced a sus lanzamientos de falta: potencia y precisión a partes iguales. El gol de Wembley, con el que el Barcelona ganaría su primera Copa de Europa frente a la Sampdoria, le reservó un hueco en la historia culé. Cocu, por su parte, llegó libre a la ciudad condal. Nadie esperaba mucho de él, al ser un jugador más que discreto y al llegar desde el segundo club holandés, el PSV. Sin embargo, con un trabajo oscuro, Phillip se fue ganado el corazón de los aficionados. Fue un modelo de profesionalidad, de comportamiento, de entrega, de garra, de esfuerzo y de sacrificio. Fue el único holandés de la era Van Gaal al que nunca se cuestionó, nunca se dudó de él y así, de esta manera, se convirtió en el jugador extranjero que más partidos ha jugado en el historia del Barcelona, con 292.
En el Real Madrid únicamente Clarence Seedorf y Ruud Van Nistelrooy demostraron el porqué de sus fichajes. El de Surinam rindió al máximo nivel durante sus primeras tres temporadas en el club blanco, al que llegó de la Sampdoria por 5 millones de euros. Curiosamente, con la llegada de su compatriota Guus Hiddink, pasó a un segundo plano en favor de Guti, y se marchó cedido al Inter, que la temporada siguiente decidió adquirirlo en propiedad. Van Nistelrooy, durante sus dos primeras temporadas en el club, libre de lesiones, ensombreció a una leyenda del club como Raúl y promedió más de 30 goles por temporada.
Arjen Robben y Wesley Sneijder tuvieron una actuación relativametne discreta en el club blanco. El primero, debido a sus lesiones, nunca tuvo continudad, y el segundo, más amigo de la noche madrileña que de los entrenamientos, nunca llegó a demostrar lo que demostraría en el Inter de Milán. El Real Madrid decidió vender a uno de los jugadores más desequilibrantes del mundo y a uno de los más completos.
Los fichajes de Drenthe y Huntelaar fueron, literalmente, dos fiascos. El bueno de Royston, a pesar de salir al campo con ganas y con fuerza, echó de menos un mínimo de técnica. Su excesiva agresividad y su irregularidad provocaron las iras de los aficionados y finalmente se vio relegado al banquillo. Su salida rumbo al Hércules determinará su más que dudosa continuidad en el club. Huntelaar, por su parte, llegó al equipo al mismo tiempo que Lass Diarrá. La desastrosa planificación del equipo técnico del Real Madrid saltó a las portadas de los diarios cuando llegó la hora de inscribir a los jugadores en la Champions League. Ambos jugadores habían participado con sus anteriores equipos en la copa de la UEFA (Portsmouth y Ajax) y, por tanto, sólo uno de ellos podría ser inscrito para las siguientes rondas de la competición. Finalmente se decidió que fuera el francés, y el amigo Huntelaar quedó sentenciado para el resto de la temporada, por lo que terminó vendido al Milan sólo 6 meses después de haber llegado al club merengue.
Como comúnmente se ha dicho en la vida, siempre es mejor calidad que cantidad. De los innumerables holandeses que han recalado en España durante las últimas dos décadas, sólo justificaron sus fichajes unos cuatro (Koeman, Cocu, Van Gol y Seedorf), seis si incluimos a los efímeros Davids y Hesp. Algunos se fueron con la sensación de que podían haber aportado algo más, y otros se fueron por donde vinieron con una palmadita en la espalda…
Parece que a día de hoy el mercado holandés ha quedado exprimido y ninguno de los dos grandes tiene un tulipán en la plantilla, algo que no ocurría desde hacía 30 años. Un éxodo en toda regla. Y lo más preocupante para los holandeses es que no parece que, a estas horas, haya algúna promesa llamanda alas puertas de la liga española…



















