El pufo de hoy iba a ser Gennaro Gattuso. Sus dos tarjetas amarillas en la primera parte del Milan-Inter fueron una clara muestra de la impotencia que no sólo sentía él, sino todo el equipo rossonero, que fue aplastado por el equipo de Mourinho.
Sin embargo, el dudoso honor de convertirse en el Pufo de la jornada ha de recaer en Axel Witsel.
Si hace un año este chaval belga estaba considerado el mejor mediocentro de su país, a día de hoy no lo quieren ver ni en pintura. Incluso en su propio equipo, el Standard de Lieja, empiezan a surgir las dudas sobre si no se lo tenían que haber quitado de encima al término de la pasada temporada.
Witsel es un medio defensivo de indudable calidad, que se atreve a subir por ambas bandas y llegar al área rival para darles más de un susto a los defensas contrarios. Junto con Eden Hazard y Steven Defour, son las tres perlas de la cantera belga que estaban destinadas a liderar una selección nacional a la que falta le hacía. Con sólo 19 años fue elegido mejor jugador de la liga belga el año pasado, recibiendo la Bota de Oro Belga, el galardón que así lo acredita.
El problema llega cuando a un chaval de 19 años se le echan encima, entre otros, equipos como el Inter, el Real Madrid, el Arsenal, el Olympique, el City, el Chelsea y el Manchester United, llegando estos últimos a ofrecer al Standard 24 millones de euros por el crío. Si el chico no es muy estable, como claramente ha demostrado, se le sube a la cabeza y lo de jugar como que ya no le va. El Standard no va como debería ir en la liga (ha jugado cinco partidos, de los cuales ha ganado uno y empatado cuatro) y, para qué negarlo, él tiene mucho que ver. Al igual que la pasada temporada Witsel fue el pilar del equipo junto con Milan Jovanovic, su rendimiento ha caído en picado en la presente, hasta el punto de fallar penalties, cuando se supone que es el especialista, y mostrar una actitud digna de un mocoso.
Axel Witsel tocó fondo ayer, 30 de agosto de 2009, en el partido que enfrentaba al Anderlecht con el Standard. En un derby de estas características no es de extrañar que los jugadores se empleen con rudeza, pero que a causa de una jugada ridícula un jugador vaya a perderse toda la temporada, pues hombre, da qué pensar…
Corría el minuto 27 de juego cuando Marcin Wasilewski, el lateral derecho del Anderlecht, se deslizó sobre el césped para cortar un balón que conducía Witsel. Que el polaco llegaba antes estaba más claro que el agua, pero un destello de estupidez infinita iluminó la cabezota de Witsel y le obligó, aún nadie se explica por qué, a entrar al choque con la planta de la bota levantada. El resultado fue salvaje: fractura de tibia y peroné para Wasilewski. Adiós a la temporada y un desastre para su carrera como futbolista. Todos se echaron las manos a la cabeza, jugadores del Anderlecht y el Standard… todos menos Witsel, que parecía que la cosa no iba con él y se permitió el lujo de sonreír.
Es cierto que hay choques fortuitos con resultados desgraciados, como fue el famoso caso de Giovanella y Manuel Pablo, pero cuando las cosas suceden de esta manera, ya que se ve claramente que va a hacer daño, deberían tomarse soluciones drásticas.
Juzgad vosotros mismos. Las imágenes son duras, avisados estáis.




















La entrada, escalofriante, de un verdadero criminal. La intención, macabra. Quiso y consiguió hacer mucho daño. La actitud, deplorable, realmente lo peor. Indudablemente se tuvo que dar cuenta de lo que había hecho (seguro que notó un intenso crujido en la pierna de su rival) y sin embargo, lejos de disculparse (muy lejos), protestó por la roja e incluso esbozó alguna sonrisa, cuando, como se ve, todos los demás se llevaban las manos a la cabeza. La cabeza de este chico está preocupantemente mal. Si jugara en un equipo del que yo fuese directivo, rondarían por mi cabeza muchas cosas, como por ejemplo los problemas que voy a tener en el futuro por tener a este indivíduo -no por esta acción, sino también, y sobre todo, por las muchas que, sin duda, están por llegar-. Que nadie dude que nunca será un hecho aislado una acción como esta de un tipo así. La sanción, sonrojante e indignante. De vergüenza ajena. Se habla por muchos sitios de “sanción ejemplar”. Sí, ejemplar, pero para dar ejemplo de lo que no se ha de hacer. Un año me hubiese resultado corta. De todas maneras, su equipo va a ser el primero en sufrir la corta sanción, porque significará que en breve continuarán los problemas debido a su azotea.
Por cierto, el artículo es perfecto de principio a fin. No hay nada que quitar, añadir o modificar. Mi enhorabuena al autor.