Una vez más, y como viene siendo habitual en las últimas horas, el Mallorca se vio obligado a completar su plantilla a contrarreloj, después de perder varios efectivos durante el verano. Pero en esta ocasión se ha rizado el rizo: a falta de una semana no se había hecho ningún fichaje, al final llegaron seis, y en las últimas 24 horas se formalizaron tres de ellos.
Los primeros en llegar fueron Rubén, procedente del Celta, y Bruno China, joven portugués del Leixões. Mattioni, lateral derecho del Milán, fue el siguiente, pero en el encuentro ante el Xerez se vio claro que al equipo le faltaban piezas. Javier Martí Asensio, consejero delegado del club se puso manos a la obra, y entre el domingo y el lunes se cerraron tres fichajes.
El primero fue el del charrúa Paulo Pezzonalo, mediapunta procedente del Liverpool de Uruguay que destaca por su potencia y corpulencia, lo que le permite marcar muchos goles; no en vano, en el último año ha logrado 34 tantos, siendo el pichichi del clausura uruguayo. En ese sentido, vendría a cubrir el vacío goleador dejado por Arango.
Julio Álvarez fue el siguiente. Mediocentro de mucha calidad formado en la cantera del Real Madrid, ha alternado años muy buenos, como en Soria o en Santander, con otros no tan buenos. Procede del Almería, donde sus desavenencias con Hugo Sánchez le han impedido disponer de minutos.
El último en llegar, a menos de una hora para el cierre del mercado, fue el más deseado: Borja Valero, que regresa al Ono Estadi una temporada después. Sustituto natural de Ibagaza el año anterior, sorprendió a todos marchándose al West Bromwich Albion de la Premier. Tras el descenso, su único objetivo fue volver al Mallorca, algo que se complicó mucho por las altas pretensiones económicas del equipo inglés. Sin embargo, en el último momento se acordó una cesión por un año con opción de recompra. Sin duda, debe ser clave en el equipo, jugando por detrás de los puntas o acompañando a Aduriz arriba.
Estos seis fichajes, unidos a las recuperaciones de Tuni y Victor Casadesús, permiten a Manzano disponer de una plantilla que, después de su habitual readaptación (cada año le pasa lo mismo al pobre jienense), no debería pasar problemas para mantenerse en Primera.



















