Pocos jugadores hay en el calcio actual con la calidad de Riccardo Montolivo. El centrocampista de la Fiorentina lleva ya varios años demostrando que es una promesa en ciernes, pero ahora, con 24 años, ha llegado el momento de dar el salto definitivo y convertirse en la estrella que esperan en el Artemio Franchi.
Criado en la cantera del Atalanta, una de las mejores del país transalpino, en 2005 llegó a la Fiorentina, al igual que Pazzini. El éxito que tuvieron ambos jugadores nada más aterrizar en Florencia, y el hecho de ser dos jóvenes talentosos procedentes del mismo equipo, dio lugar al término Pazzolivo, llegando a grabar varios anuncios de televisión como si fueran una misma persona. La temporada pasada, sin embargo, el delantero se vio obligado a dejar la escuadra viola tras la llegada de Gilardino, llegando a la Sampdoria, donde ha formado una nueva asociación, esta vez junto a Cassano.
Montolivo, en cambio, se ha consolidado como un líder en el equipo. Pese a ello, no siempre ha gozado del favor de sus tifosi, quienes por momentos no aceptaban que un jugador de tanta calidad ofreciera tan poco, amén del poco sacrificio aportado. Un Guti de la vida, vamos. Hace dos temporadas vivió su peor momento futbolístico, cuando se vio relegado a la suplencia dado su bajo rendimiento, con todo el Artemio Franchi en su contra, continuos silbidos, e incluso algún toque de atención de su presidente, Della Valle.
Pero los grandes jugadores siempre acaban imponiéndose, y en la pasada temporada Caravaggio, como es llamado debido a sus orígenes, volvió a ser el media punta refinado y decisivo que se esperaba. Los resultados llegaron, la Fiore volvió a clasificarse para la Champions, y el futbolista fue convocado por Lippi para la Copa Confederaciones, llegando a ser titular con la nazionale.
Todo indica que ahora ha llegado el momento de la verdad, el de pasar de joven prometedor a estrella mundial. Talento para ello tiene. Cualquiera que lo haya visto más de tres partidos lo sabe. El seleccionador italiano ha sido de los primeros en dejarlo claro: “Puede ser su año, porque puede dar mucho más de lo ofrecido hasta ahora. Tiene la edad y la experiencia justas para tomar las redes de la Fiorentina, y demostrar todo lo que tiene. Debe convertirse en un punto importante también en la selección”. Casi nada.
Y es que parece que Montolivo ha alcanzado ya la madurez futbolística. Sigue sin destacar por su capacidad de sacrificio, cierto, pero la experiencia en una liga tan dura como la Serie A le permite saber dónde colocarse en todo momento, tanto en tareas defensivas como ofensivas. No en vano, Prandelli ya ha retrasado su posición, pasando de ser un trequartista a un centrocampista que roba, crea, asiste y remata. Y todo bien.
En la eliminatoria de la fase previa ante el Sporting de Portugal ya demostró ese cambio. En el Artemio se hinchó a recuperar balones, algo que parecía imposible en él poco tiempo hace, con la ventaja de que no hace falta dársela al compañero para dar salida. Sea en corto o con desplazamientos largos, Montolivo es quien inicia las jugadas de ataque de los viola. Y eso, en el calcio, es casi un privilegio.
No hay duda de que Caravaggio se enfrenta a su temporada más importante. Con una Fiorentina de Champions y que aspira a todo en la Liga, y un Mundial el próximo verano, Montolivo se juega quedarse como un buen jugador más de equipo semigrande o convertirse en un crack mundial, tanto con su club como con la selección. A poco que le salgan bien las cosas, lo logrará. Calidad para ello tiene. No lo duden.



















