La Juventus de Turín parece empeñada en deshacerse de cualquier juvenil y joven talento que asome la cabeza por el equipo Primavera, al más puro estilo Real Madrid.
El caso más alarmante ha sido el de Sebastián Giovinco, la perla juventina que estaba predestinada a hacer olvidar a Alessandro Del Piero. El pequeño mediapunta, descarado en su juego y con un talento superior, se despedía este verano de la vecchia signora rumbo a Parma, donde estará cedido hasta final de temporada. Jóvenes promesas del equipo juvenil de la Juve, como Christian Pasquato, Raffaele Alcibiade, Oussama Essabr, Luca Marrone o el más que futurible Ciro Immobile, no terminan de asentarse en el club de Turín, que parece confiar más en la cantera de otros equipos del Calcio.
Casos aparte son los del sueco Albin Ekdal, fichado por el Bologna, o Lorenzo Ariaudo, que ha hecho lo propio con el Cagliari. Ni siquiera Michelle Paolucci parece tener futuro en el equipo. Tres jugadores más que aptos para el primer equipo.
El mejor jugador que tenía la Juventus Primavera partió el año pasado rumbo a Vicenza, cuyo equipo milita en la Serie B. Fausto Rossi, el ratón juventino de 19 años, nunca gozó de la confianza de Ciro Ferrara ni de su predecesor, Alberto Zaccheroni, y después de tiras y aflojas, decidió fichar por el club biancorossi, aunque en co-propiedad con la Juventus.
El perfil de Fausto es el de centrocampista de banda. Al ser ambidiestro, ha podido colocarse en ambos lados del campo desde donde encaraba a portería con endiabladas diagonales. Es un jugador de gran recorrido, y no es extraño verle de lateral izquierdo si es necesario. En su forma de correr, de regatear, de encarar a los rivales, recuerda a Pedro, el joven extremo el Barcelona.
Su punto fuerte es su gran agilidad, que le permite desequilibrar en el uno contra uno sin ningún problema, pero no deja atrás su perfil bregador y sacrificado. Es rápido, y no duda en encarar siempre que es necesario. Sin embargo, flojea en el disparo a puerta, por lo que basa sus internadas en lograr opciones para el pase. Dicen que el pase atrás es medio gol, y Rossi hace de esa afirmación un lema en su fútbol.
Pero no todo son maravillas en el joven extremo. El bueno de Fausto arrastra una complicada lesión en los tendones de su pierna derecha. En cierto modo, eso fue lo que le alejó de la primera plantilla de la Juventus. Su irregularidad en determinados momentos provoca su suplencia, y a su vez, ésta desemboca en el más que comentado individualismo del jugador. El ansia de demostrar que es un buen jugador hace que intente sorprender a entrenador, público y compañeros cada vez que pisa el césped.
Su talento es innato. No es común ver un jugador técnico defender de la manera que lo hace Rossi. A pesar de su juventud, no tiene miedo a meter la pierna (que se lo pregunten a Maicon).
Si todo sale bien, si su difícil lesión le respeta y, sobre todo, si tiene suerte y el Vicenza consigue subir a la Serie A, estaremos hablando de un más que probable extremo de la selección absoluta. Ese es el objetivo de Fausto, que rechazó jugar con la selección absoluta de Bulgaria (tiene doble nacionalidad) con el objetivo de jugar con la azzurra.



















