Tres goles como tres soles.
El delantero del Tottenham demostró el viernes por qué debe estar siempre en la punta de ataque de Inglaterra junto a Wayne Rooney. Forman una dupla rápida, ágil y letal. Si bien es cierto que los búlgaros no opusieron mucha resistencia, también lo es decir que Jermain estuvo perfecto tanto es sus desmarques como en sus finalizaciones.
El sistema que utilizó Capello le vino de perlas, aunque no sea lo más adecuado para enfrentarse a equipos de primera línea. Inglaterra jugó todo el partido al contragolpe. Sigue sin tener un creador de juego. Barry no termina de convencer en esa posición y Gerrard no tiene un puesto determinado en el cantro del campo. Es exactamente la misma táctica que les llevó en volandas a Sudáfrica y la que, a su vez, les apeó de la competición.

Rooney y Defoe al contragolpe son imparables. Si además tienen dos escuderos interiores como Adam Johnson y James Milner, pues mejor que mejor. Siete disparos a puerta y cuatro goles. Efectividad en estado puro. Mihaylov y sus defensas ayudaron, cierto. Pero los movimietnos de Defoe y su olfato es destacable, que es de lo que se trata.
La pasada temporada, el bueno de Defoe marcó 28 goles con los Spurs en 51 partidos oficiales, incluyendo los 5 goles que le marcó al Wigan en un mismo partido (9-1 el resultado final). El Tottenham terminó la temporada en un magnífico cuarto puesto, sólo por detrás del Chelsea, Manchester united y Arsenal . Quién sabe si este año aspiran a algo más. De momento, es uno de los tapados de la Champions League. Si las lesiones respetan a la plantilla, y sobre todo a Defoe, los londinenses darán mucho de que hablar este año.



















