El pufo de esta semana no lo hemos concedido basándonos en una actuación futbolística, sino en un planteamiento estratégico que a estas alturas de la temporada nos resulta rácano y poco previsor.
El Athletic de Bilbao sorprendió a todos el año pasado logrando la clasificación para la final de la Copa del Rey, que finalmente perdió ante el Barcelona. Si bien las cosas no habían marchado del todo bien en la Liga, los Leones volvían por sus fueron en la segunda competición española, y que a la postre les daría la clasificación para a la Europa League. Si a esto sumamos que en la semifinal barrieron por 3-0 a todo un Sevilla, en todos quedó la impresión de haber cuajado una buena temporada. Esa sensación se mantuvo hasta la semana pasada, cuando los bilbaínos tiraron por tierra un comienzo de liga digno de los grandes, con 4 victorias en 4 partidos. El Tenerife se encargó de pellizcarles y devolverles a la realidad. Una realidad que se ha mostrado más dura que nunca el pasado fin de semana, con una contundente derrota ante un vengativo Sevilla: 0-4 en San Mamés.
Ningún aficionado puede criticar al equipo, que se ha mostrado luchador y voluntarioso, ni mucho menos a Caparrós, que ha vuelto a poner el nombre del Athletic en boca de muchos. Sin embargo, las decisiones bipolares del de Utrera en momentos puntuales despiertan la incertidumbre de los aficionados rojiblancos.
Si bien es cierto que el Athletic afronta tres competiciones este año, nadie puede explicarse la urgencia de las rotaciones que ha planteado Caparrós los últimos partidos. Estamos en septiembre, con únicamente 5 jornadas de liga disputadas y, en el caso de los bilbaínos, con sólo un partido de la Europa League disputado. Si a eso añadimos que después del partido del próximo domingo contra el Valladolid hay dos semanas de parón por los compromisos mundialistas, es totalmente inexplicable que se estén reservando jugadores a estas alturas de la temporada, una decisión que le pasó factura a los leones esta semana en el Heliodoro frente el Tenerife.
A nadie se le escapa que el Bilbao no tiene la plantilla de los grandes. Sin embargo, cuando un bloque funciona, lo mejor es no tocarlo o, en su caso, hacerlo lo menos posible. Las rotaciones deben utilizarlas equipos con grandes plantillas, que se pueden permitir el lujo de introducir jugadores al campo que no perjudiquen al nivel de juego del equipo. Un equipo con una plantilla justa, que funciona y que está fresca, nunca debe hacer rotaciones a no ser que sea estrictamente necesario. Caparrós debió creer en las islas que seguía entrenando al Sevilla, cuando el fondo de armario con el que contaba era mucho más limitado.
No queremos pensar que Joaquín se la quiera jugar con la Europa League, ya que centrarse únicamente en ella cuando el Athletic ha coqueteado con el descenso las últimas temporadas sería un gravísimo error. Queremos pensar que el andaluz ha querido hacer algunas pruebas, para comprobar la recámara del equipo. Sin embargo, nos seguimos preguntando por qué lo ha hecho en un momento como este, cuando el Athletic iba colíder con los dos grandes, y cuando esta semana tenía que viajar a Alemania para enfrentarse al Werder Bremen, con un Pizarro en gran estado de forma. Dos derrotas consecutivas minan la moral de un equipo muy necesitado de ella.
El pufo de la semana va para Caparrós no como discutible galardón, sino como toque de atención, porque creemos que es un buen entrenador y que está haciendo las cosas bien con el Bilbao. Un equipo que lucha por la permanencia no se puede permitir el lujo de dejarse tres puntos ante un rival directo como es el Tenerife e intentar salir a ganar contra el Sevilla, que juega a otro nivel, como demostró en La Catedral destrozando a los vizcaínos con un equipo formado, en su mayoría, con teóricos suplentes. El Athletic tiene que salir en cada partido con todo lo que tiene, porque de un buen comienzo en Liga depende el final feliz que todos ansían.
Lo único que deseamos es que no se cometa el error de pensar en Europa, cuando el principal enemigo es el descenso. Hemos de recordar que en la segunda competición del viejo continente podrían encontrarse, entre otros, al Valencia, al Ajax, al Benfica, al Galatasaray y a la Roma, entre otros. Rotaciones, sí, cuando sea necesario.



















