Luis Suárez es hoy, por muchos motivos, la figura de la semana. El primero de ellos, porque es el mejor jugador de la Eredivisie. El segundo, porque aún no ha tocado techo. El tercero, porque lleva a su equipo, el Ajax de Ámsterdam, de goleada en goleada. El cuarto, porque a sus 22 años, es capitán y líder del equipo. El quinto, porque el domingo le hizo cuatro goles como cuatro soles al VVV-Venlo. Y para terminar, porque se coloca como máximo goleador de la liga holandesa con 10 golitos en sólo 7 partidos, además de 6 asistencias. Y huele a Bota de Oro.
Con una marca de 10 goles en 23 partidos con Uruguay se ha ganado un puesto en el once inicial compartiendo ataque con Forlán. Tabárez, seleccionador de los charrúas, tiene una perla y lo sabe.
La pregunta que se hace todo el mundo es por qué Suárez no salió la temporada pasada de Ámsterdam con destino a una de las grandes ligas. La razón que más peso cobra es que aún no ha madurado y, si bien es un delantero impresionante, el carácter de Luis no es suficiente para llevarlo fuera de Holanda. Se le acusa, en contadas ocasiones, de esconderse en el campo, y sólo aparecer contra rivales menores. Sin embargo, en el recuerdo de todos queda el PSV-Ajax de este año, donde cuajó una genial actuación con dos goles y una asistencia, y donde sólo fue superado por un inconmensurable Balázs Dzsudzsák, que llevó al PSV a la victoria con dos goles para enmarcar y una asistencia.
Suárez necesita estar en un equipo de las grandes ligas. Sólo así se endurecerá y dejará de marcar goles contra sparrings de medio pelo, como los que tiene delante en Holanda. Está por encima de todos, y la duda es si fuera de los Países Bajos podrá mantener un nivel cercano al actual, con defensas duras y estilos de juego muy diferentes. Calidad, desde luego, le sobra.




















Un verdadero capo, dios quiera que pueda aumentar aun mas su potencial.