En la Serie A se compite por varias cosas. De todas ellas, la más importante, claro está, es la consecución del campeonato liguero. La segunda es, sin duda, una especie de carrera para convertirse en el geriátrico del Calcio.
El premio, un año más, se lo lleva el AC Milan, con 13 jugadores de la primera plantilla por encima de la treintena. No nos cabe duda de que los rossoneri están intentando llevar a cabo una renovación, poco a poco, para la que ya se han puesto en marcha fichando, entre otros, a Montelongo, Papastathopoulos, Strasser (Milan Primavera), Kevin Boateng o el mismo Robinho. Les queda un largo trecho, eso sí.
Sin embargo, nadie parece percatarse de las evoluciones en la misma dirección del Inter de Milan, Nápoles y, especialmente, la Roma de Francesco Totti. El equipo capitolino tiene en su plantilla a 13 jugadores con edades superiores a los 30, exactamente la misma cifra que los milanistas. El problema tampoco es ese, puesto que muchos jugadores han demostrado que su rendimiento aún puede ser útil algún año más. La principal preocupación es que los fichajes que ha hecho la Roma este verano no dejan intuir un futuro muy seguro El año pasado, contra todo pronóstico, quedaron subcampeones de liga a tan sólo dos puntos del Inter de Mourinho. Sin ambargo, su columna vertebral es la más longeva del Calcio, por encima, incluso, de la del club de Berlusconi.
Los dos porteros titulares de la Roma son los italobrasileños Doni y Julio Sergio. El primero ha sido el portero del equipo desde 2005. La pasada temporada perdió su puesto en favor de Julio Sergio – una seria lesión de rodilla tuvo mucho que ver –, que cuajó una excelente campaña y parece que va a seguir bajo los palos. El trío de guardametas, lo completa Bogdan Lobont, recuperado por la Roma del Dínamo de Bucarest, donde estuvo cedido el año pasado.
Los tres superan los 30 años. Si bien es cierto que un portero no “envejece” hasta los 33 ó 34, el recambio que la Roma tiene en el Primavera, el rumano Alexandru Pena, tiene sólo 20 años y muy poca fiabilidad para suplir a uno de los tres primeros guardamenteas durante toda una temporada.
Después de la salida de Motta, la defensa la formarán, previsiblemente, Cassetti, Burdisso, Juan y Riise, 32, 28, 30 y 28 años. Las variantes más seguras podrían ser la entrada de Mexès (28), Cicinho (30), Loria (33) o Castellini (30). Veteranía para la zaga, sin duda alguna.
El centro del campo volverá a estar formado por De Rossi, Perrotta y David Pizarro, con las posibles opciones que ofrece Rodrigo Taddei. El más joven, con 27 años, es De Rossi. El resto supera la treintena, como también les sucede a los recambios de la medular: Baptista, Brighi y el recién incorporado Fabio Simplício.
La punta de ataque es la línea donde la media de edad baja hasta lo que podría considerarse normal. Obviando al capitano, Francesco Totti, que por mucho que se chupe el dedo nunca será un niño, ninguno de los demás delanteros supera los 28, e incluso algunos aún tienen margen de mejora en su juego, como Ménez y Vucinic.
La Roma este año participará en la Champions League, cosa que no sucedió la pasada temporada y que mantuvo la forma física de los jugadores en niveles más que aceptables. Los capitalinos son conscientes de eso, y por ello han contratado jugadores de refresco en el equipo, a pesar de que, previsiblemente, pasarán la mayor parte de la temporada en el banco. Aleandro Rosi, un pulmón por ambas bandas, es el que más opciones tiene de ocupar un puesto titular durante la temporada. El luso Antunes, en cambio, no parece que vaya a disponer de demasiados minutos. El mediocampo parece ya adjudicado, a titulares y suplentes, y parece que el joven Greco va a pasar una temporada en blanco. La vanguardia romana, en cambio, podría ser la línea que más rotaciones puede sufrir a lo largo del año, bien por la carga de partidos, bien por las lesiones de algunos jugadores (Totti tiene todos los papeles para romperse un año más) o el irregular rendimiento de los mismos (Adriano tiene mucho que demostrar, al igual que Ménez). Es aquí donde se podría ver en acción al joven nigeriano Stefano Okaká, el jugador más joven de la plantilla con 21 años. De lo que estamos seguros es de que ninguno de los jugadores de la plantilla se llevará el Trofeo Bravo.
Lo que está claro es que en Italia se ha tomado la decisión de mantener a jugadores franquicia en sus respectivos equipos hasta que salgan cojeando del campo. Si el Milan lo hizo con el objetivo de crear una ejemplo de veteranía, el resto de los equipos aún no tienen el palmarés de los milanistas, y resulta ciertamente incomprensible cómo únicamente equipos medios como Udinese, Palermo o Sampdoria apuestan por proyectos de futuro. Obviando la temporada pasada del Inter de Mourinho, a nadie se le escapa que el Calcio ha sufrido un retroceso competitivo destacable. En apenas tres años el fútbol italiano ya no infunde el respeto pasado a los grandes de Europa. Sólo el Milan, a pesar de su política de fichajes, ha mantenido el tipo.
La cuestión a debatir es, sin duda, saber dónde está la raíz del problema. ¿Es la pobre cantera italiana el origen de contrataciones de jugadores tan veteranos? Es cierto que la seleccion sub21 ha desaparecido del mapa, cuando era las apisonadora de las Eurocopas. En el Mudial sub20 de Egipto 2009, los italianos eliminaron a España en octavos, y cayeron, de manera poco entendible, antes una más que modesta Hungría en cuartos. En el Mundial sub17 del mismo año, en Nigeria, cayeron contra Suiza, también en cuartos de final. Ningún título sub18, sub17 ni sub16, y el último sub19, en 2003, hacen presagiar lo peor.



















