El mejor gol de la jornada, bajo nuestra humilde opinión, lo marcó Tiberiu Ghioane, mediocentro internacional rumano y, curiosamente, suplente habitual en el Dinamo de Kiev. El bueno de Tiberiu, que sólo ha jugado un partido completo en lo que va de liga, entró al campo el pasado viernes en el minuto 58 sustituyendo a Andriy Yarmolenko. Le bastó un cuarto de hora en el campo para marcar un auténtico golazo, el segundo de su equipo, contra el Zarya Lugansk, equipo de la zona baja de la tabla ucraniana.
Roman Eremenko, ese rusito que, cosas de la vida, juega de titular con Finlandia, colocó un centro recto al área después de una galopada por la banda derecha. Atanda Yussuf, medio defensivo del Dinamo y que no nos explicamos muy bien qué hacía en medio del área pequeña rival en un contragolpe, no puede si no ver cómo pasa el balón por encima de su cabeza… y disfrutar, claro está, en primera fila, del remate acrobático de Ghioane y el golazo que sería el 2-0 final a favor de los de Kiev.
Ghioane, que fue titular indiscutible las últimas campañas del Dinamo, es suplente, actualmente, de Oleg Gusev, que debe ser titular por eso de que es de la tierra… y porque lleva 5 golitos.
Mención especial también merece el gol de Pablo Hernández, extremo derecho del Valencia, contra el Atlético de Madrid, y que sirvió para poner el 1-1 en el marcador. La jugada empieza, como es habitual, con un pase suave y medido de Éver Banega en diagonal, que Pablo controla como si pareciera fácil, se la pasa a media altura por delante de Antonio López y, de una manera sobrada y desgarbada, sin que el balón tocara el césped, la cuela en la portería de Roberto de forma magistral. El gol no sirvió al Valencia para llevarse el partido (2-2 final) pero detalles como los de Pablo Hernández, que reclama a gritos un puesto en la selección, le arrancan una sonrisa a cualquier aficionado a este deporte.



















